Creo que ya he comentado alguna vez que me encanta el organizar una fiesta sorpresa. En esta ocasión ha sido para un familiar muy allegado y querido para mí; es mi  cuñada Consuelo, como una hermana.

Se trata de una bonita historia; el año pasado en su cumpleaños llamé para felicitarla. Ella vive en Palma de Mallorca, al hablar con ella detecté que no estaba contenta, me comentó que no era un día muy especial porque cada uno de sus hijos estaba en su trabajo y no tenían mucho tiempo para reunirse ese día. Ella está acostumbrada a tener siempre en casa a sus hijos y nietos. Le encanta la familia, sus hermanos, sobrinos, incluso cuñados como es mi caso.

Además C. me comentó que unos días antes habían hecho una fiesta sorpresa a su amiga y, la verdad es que se sentía un poco frustrada de pensar que a ella no se la habían hecho. Esto suele pasar mucho y en las mejores familias, pensamos que con querer es suficiente y no damos importancia a demostrarlo. Es el ritmo de vida que llevamos.

Aquello me quedó grabado y pensé que el año siguiente yo estaría allí para hacerle una fiesta sorpresa. Este año con tiempo pregunté a sus hijos si estarían allí y qué les parecía la idea, la respuesta fue genial. Es más, propusieron decirlo a toda la familia, que están en distintos sitios de la península, para que se uniera quién pudiese. La respuesta de todos casi unánime.

PLANIFICACIÓN de la Fiesta Sorpresa:

Temática de los años 70, todos vestidos de la época, (imprescindible), pantalones campana, estampados, gafas grandes, pelucas, etc.

La música, una cuidada selección de aquella época, Formula 5ª, Diablos, Bi Yi.  Un guateque en toda regla, qué emoción, cómo me gustan las sorpresas.

PHOTOCOLL: no puede faltar, son muy divertidos y a todos gusta. Sencillo, no hace falta gastar mucho, en esta ocasión lo importante eran las emociones, no el lujo de los elementos. Un papelón grande en la pared y sobrepuestos objetos en goma eva simulando los papeles pintados de la época y dos bolas discotequeras. Delante dos grandes globos en plata con el número 66 que era los años que cumplía.

Los cómplices, sus hijos y marido, que se las arreglaron para llevarla engañada al lugar de celebración pensando que iba a otra celebración ajena a ella.

Cuando llegó al lugar estábamos todos vestidos setenteros, impacientes por ver la cara de sorpresa. Pero la sorpresa fue nuestra cuando entró y se puso muy contenta y a bailar. Al ver a gente que gritaba y cantaba, nos quedamos “plof”, pasaron unos segundos hasta que reconoció a una sobrina, después a una hermana, su hermano.

Todo eran abrazos, gritos y lágrimas de alegría, ella estaba como en una nube, no paraba de mirar a todos de forma incrédula, no sabía si era real o estaba soñando.

LAS EMOCIONES

Es justo por estos instantes por los que a mí no me importa estar el tiempo que haga falta para preparar una sorpresa. Sólo por los pocos instantes que dura esa incredulidad e incertidumbre y aunque en esta ocasión, por la distancia, fuesen sus hijos, en especial Loles, (que se le da de maravilla) quien llevaron adelante la fiesta me encanta, me apasiona, podría estar todos los días planificando sorpresas.

También por supuesto todo lo que conlleva la celebración y lo bien que lo pasan los invitados. Ha sido un día muy especial en mi familia. Estoy segura de que ninguno de los que allí estábamos olvidaremos el 66 cumpleaños de Consuelo en Palma de Mallorca.

Si necesitáis alguna idea original para celebrar una fiesta sorpresa, no dudéis en poneros en contacto con Perfecto Anfitrión.